Hoy ha sido un día especial.
Son ya muchos los sentimientos relativos a los rescates que he tenido la oportunidad de expresar en este blog. Algunos positivos y otros tantos desesperantes y frustrantes. Vaya por delante que yo no elegí esto. No me hace ni la más mínima ilusión ir recogiendo los elementos inservibles de un colectivo de personas que se empeñan en mostrarnos día a día que la caza con galgos es una fuente inagotable de sufrimiento, abandono y maltrato animal.
Lo único que elegí fue el no mirar para otro lado, a partir de ahí cada uno siente o actúa en función de lo que le dictan sus valores y sus principios.
El pasado día 17 de Diciembre (hace ya 21 días) conseguimos rescatar al precioso galgo Jaime en un tubo de hormigón bajo una carretera en Manzanares (Ciudad Real). Su hermano y compañero de miseria y abandono, al que llamamos Ángel no pudo ser rescatado debido a su miedo. Centramos todos nuestros esfuerzos en atraparle, pero no pudo ser. Y allí se quedó, sólo, en medio del campo, durmiendo en su frio túnel. No podíamos hacer otra cosa y siempre pensamos que la decisión fue la correcta, pero la sensación que nos dejó fue sumamente agridulce.
Cuando estás en esto, sabes que no se puede hacer todo, que no se puede llegar a todo. A veces, es imposible ayudar a un perro tímido. Se va, desaparece, le ahuyentan, le pierdes, le atropellan. Y mientras lo intentas con uno, muchos otros seguirán ahí, hagas lo que hagas. Pero en este caso, sabíamos que estaba, él quería venir, pero el miedo le atenazaba. Cada madrugada, al abrir la puerta de casa, la visión de la escarcha y el hielo nos lo traía a la mente. Y al amanecer, cuando ibamos a su campo a llevarle comida y agua, le veíamos tiritando. Nos miraba desde la distancia y lloraba. Y nuestro corazón reventaba de impotencia.
Sólo te pedimos que te quedaras y que tuvieras suerte para aguantar. Lo demás lo haríamos nosotros. No nos rendiríamos nunca, si tus nos dejabas.
Hoy, mientras os escribo estás palabras puedo subir esta foto en la que acabas de posar muy cerquita de aquí:
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Angel. 7 de Enero de 2012 |
Cuando hacía el recorrido de vuelta a casa con el pobre Ángel en el coche e ibamos en dirección al veterinario, para hacerle un reconocimiento del que ha salido totalmente airoso, tenía una gran sensación de paz dentro de mi. Se que esto no es nada. Hoy salvas a este, y mañana habrás otros doscientos... Pero me costaba reprimir las lágrimas. Ángel había sido valiente y finalmente lo había conseguido.
El resto del día ha sido para él una sobredosis de asombro. Una tele, un sofá, una caricia... un beso ¿qué es eso?.
Asombro y sorpresa. Un día, quizá dentro de poco o puede que dentro de muchos años. El galguero que dejó a los dos jóvenes Angel y Jaime en medio del campo, ateridos de frío y atenazados de miedo, hambre y dolor; en un lugar donde no tenían ninguna posibilidad, también se asombrará. Sentirá el mismo asombro y sorpresa cuando aquellos que cuiden de él le abandonen a su suerte, cuando le dejen tirado. Es lo que mamaron y es lo que harán. Entonces y sólo entonces sr. galguero le tocará a usted ser valiente, como Angel y Jaime.
Y nosotros lo veremos desde aquí y no lloraremos, tampoco nos alegraremos, nos dará usted igual. No haremos el más mínimo ruido ¿sabe por qué?. Porque en ese momento, en una cama caliente y con un collar aterciopelado, nuestro bello Ángel estará durmiendo....